Un día en Warwick
Hace unas semanas tuve la oportunidad, aprovechando la visita de unos amigos, de ir a Warwick. Este pueblo cargado de vida estudiantil gracias a su universidad, y que está a penas a dos horas hacia el sur de Sheffield y muy cerquita de donde nació Shakespeare, tiene un encanto especial. El centro histórico pequeño pero de una gran belleza y con mucha vida resulta, de por sí, atractivo al visitante. Como buenos excursionistas optamos por visitar el castillo, que se encuentra en el centro mismo del pueblo, y que sobresale por su estupenda conservación y por el gran esfuerzo y trabajo que han hecho en él para acercar la historia a la gente. Figuras de cera de un realismo sin parangón, que en ocasiones asusta, acercan el periodo medieval a los curiosos a través de sus ropajes y las escenas cotidianas que muestran en las salas más recónditas del castillo. Luego pueden visitarse los salones, que conservan las reformas realizadas en el XIX, donde tuvieron cita políticos influyentes durante el XIX y principios del XX. A parte de esto puede subirse a las murallas, desde donde hay una vista magnífica, y pasear por los jardines que tampoco está nada mal (en Inglaterra todo son jardines, miles y miles de jardines con flora de los más diversos y exóticos paises).
Una de las cosas que me llamó la atención, por erizar cada uno de los pelos de mi cuerpo, fue la visita a las mazmorras. Uno se encuentra en una estancia oscura, donde el olor a humedad parece haber permanecido desde el tiempo en que fue construido. Si se tiene un mechero, y en caso contrario con un poco de atención, pueden verse sobre las paredes toscos dibujos realizados -a fuerza de rascar con insistencia- por antiguos huéspedes. Los dibujos destacan por su variedad, abundan principalmente una especie de calendarios con el mes señalado en un intento desesperado de no perder la noción del tiempo, pero también hay otros que asemejan mujeres (alguna más bien como una bruja), animales y otros objetos. Una sensación terrible es la que invade a uno al entrar ahí, una sensación que le hace sentir dolores y sufrimientos que los muros parecen querer conservar para no dejarnos olvidar.
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Referencias
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Saludos... me llamó la atención el nombre de tu blog (yo también soy un apasionado consumidor de chocolate) y me encontré con éste interesante recuento de tu visita a Warwick... me recordó la visita que yo hice hace un par de años al ex-convento de Acolman, cercano a la zona de las pirámides de Teotihuacán, en México (lugar desde el que te escribo) allí se les ocurrió la peregrina idea de aumentar el ya de por sí lóbrego ambiente con un par de maniquíes vestidos de monjes, colocados en lugares tan estratégicos que no te enteras hasta que te topas de frente con ellos... menudo susto, el que se lleva uno...
Gabo — 20-01-2005 23:57:00
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Hola, la verdad es que a veces pueden ser terrorificos estos muñecos. En Warwick los hicieron aplicando un método de manera que al tocarlos parece que sientes la piel.
Las noticias desde México siempre son buenas, quien me diera estar por ahí, sobre todo en Morelia donde tengo dos grandes amigosangeles — 21-01-2005 00:13:03
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Lo que, pensándolo bien, resulta un poco extraño, es que sea tan inquietante la figura de los monjes, no te parece?
¡Saludos desde México!Gabo — 22-01-2005 10:05:45
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Depende de las terroríficas ideas que nos hayan contado de ellos. Uno se los imagina sobre todo silenciosos y en el silencio se medita... para bien o para mal. Causan respeto si nos recuerdan a determinadas épocas
angeles — 22-01-2005 20:29:48
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Lo de la meditación, pasa... en eso no hay mayor indicio de terror... creo que la imagen aterrorizante puede venir de tanta película (casi siempre estadounidense) en la que, debajo de la oscura capucha se esconde el terrible monstruo, el fantasma o cualquier cosa parecida... yo crecí viendo las películas del Santo, el Enmascarado de Plata (mexicanas, claro) y allí los tipos con capucha eran una referencia obligada de las fuerzas oscuras que, sin faltar una, siempre estaban tratando de hacerse con el control del mundo, o tratando de convertir a todo mundo en zombi, o cualquier locura parecida... jo, jo... eran malas, esas películas, aunque divertidas...
Gabo — 28-01-2005 02:06:19










